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February 17 5to MaloHay gente que es muy supersticiosa. No cruzan bajo una escalera, nunca suben al piso trece (que en algunos casos nunca es de mala suerte, sino de buenísima suerte o simplemente un número favorito de alguien) y otras más apuestan en repetidas ocasiones escudándose en dichos como: “la tercera es la vencida” o “no hay quinto malo”. Yo no soy así, una vez leí en un mensaje de esos de calendario de carnicería que es de mala suerte ser supersticioso.
El viejo y conocido refrán “no hay quinto malo” alberga un poco de esperanza para los que no tenemos suerte. Apostamos a un par de dos y perdemos. Mantenemos o incrementamos la apuesta.... “ya llegará una flor imperial” decimos. Pero no pasa nada. Invariablemente perdemos. Perdemos y perdemos, pero no cesamos en nuestro esfuerzo por ganar. No hay quinto malo decimos constantemente, cada quinto juego para nuevamente perder. De cuan pocas flores imperiales nos provee la vida. Poquísimas.
Cuando tienes un dolor de cabeza que dura más de un día, sabes que algo anda mal. Cuando tienes náuseas por cerca de tres días, sabes que algo anda mal. Cuando presentas vómitos durante la madrugada por más de una semana, sabes que algo anda mal. Cuando te sientes rara por más de dos semanas, sabes que algo anda mal. Cuando tu periodo se retrasa más de un mes, sabes que algo anda mal. Y sabes que eso no es mala suerte.
Para muchas mujeres en el mundo sin embargo, esto no indica que algo vaya mal, al contrario, todo va bien. Pero para Verónica sí que era algo malo.
Verónica se sentía mal. Tal vez tendría algo que ver el hecho de haber dormido en varias ocasiones con su novio. Con un temor del tamaño del Estadio Azteca, Verónica se armó de valor e hizo lo que cualquier muchachita inteligente haría. Quedarse callada para pensar cómo decirle a sus padres que estaba embarazada, después de todo, son sus padres y sabrían qué hacer. “Por algo son adultos. Ellos sí que pueden aconsejar a los hijos en momentos de crisis o de angustia”.
Los padres de Verónica trabajaban arduamente para darles educación a sus hijos. Ellos querían que sus hijos fueran a la escuela para que, como dice la campaña del gobierno, pudieran mejorar su condición de vida. Esa era una de las prioridades para ellos y nada les impediría que sus hijos recibieran educación.
Se dice por ahí que los padres de verónica no se sorprendieron al saber que ella sufría de dolores de cabeza, náuseas, vómitos y otros síntomas propios de un embarazo. Después de todo, es normal que muchachitas de su edad anden de aquí para allá y de repente queden embarazadas.
Pero qué hacer en este caso? Es una pregunta muy seria y de muy alto nivel ético como para discutirla a la ligera. Verónica tiene que seguir estudiando. Eso está claro. Pero cómo hacerle si es estudiante de una escuela católica, en la que por supuesto no aceptan muchachitas embarazadas ni madres solteras o casadas?
Claro... ocultándolo de la administración de la escuela. Si la administración no se entera que está embarazada, no habrá problema alguno y podrá continuar con sus estudios.
Ahora queda sólo la pregunta de qué hacer con el embarazo de verónica.
“Estás embarazada? Discreción absoluta. Resultados garantizados”. Se lee en uno de los diarios de principal circulación en Guadalajara. Pero aquí no hay periódicos y sí muchas personas que saben qué hacer en estos casos. La discreción no está garantizada, ni los resultados de lo que hagan, sea lo que sea. Pero lo hacen.
Al cabo de unos días verónica creyó sentirse mejor pero no era así.
Verónica no mejoró y ahora no sólo tenía dolores de cabeza sino dolores muy fuertes en su vientre., sangrado profuso y un malestar general.
Verónica fue apresuradamente llevada al hospital de shirati, donde murió a consecuencia del aborto que le habían mal practicado en alguna choza o establo de la región. Pocos saben dónde, cuándo o cómo.
Pocas personas saben qué fue o cómo sucedió lo que pasó o cómo pasó lo que sucedió, pero las personas que atendieron el funeral de verónica dicen que su padre estaba bastante acongojado al saber que esta vez la persona que realizó el aborto no había hecho bien su trabajo.
Y digo “esta vez” pues era la quinta hija que este hombre llevaba con aquella persona.
Las otras hermanas de verónica tampoco pudieron terminar sus estudios. La administración de la escuela se enteró. Verónica tampoco terminó sus estudios de educación primaria. Y por supuesto, la administración se enteró y lo reportó a la policía como mandan las leyes de este país.
Mi posición respecto al aborto no la discutiré en este momento, pero creo que llevar a 5 hijas a practicarse un aborto no alberga posición alguna respecto a ese polémico tema.
No hay quinto malo se debe pensar muchas veces junto a muchísimos establos o mesas de esta región o de cualquier casino o mega casino justo antes de que la suerte deje de sonreírle a alguien que blande sólo un par de dos mientras incrementa la apuesta, para invariablemente perder y volver a perder mientras dice: no hay quinto malo, ya llegará una flor imperial. De cuan pocas flores imperiales nos provee la vida. Poquísimas. Y el padre de verónica no lo sabe, aunque esta vez perdió y lo hizo en grande.
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