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    February 12

    El Sueño

    En las historietas, en las películas, en los dibujos animados, en las novelas, en muchos contextos en general, los personajes principales o secundarios de una aventura o desgracia sufren pesadillas. Muchos de ellos tienen sueños.

     

    En muchos de esos sueños alguien recomienda al personaje en cuestión, justo un instante antes de que caiga en la desgracia, que grite si es su deseo despertar.

     

    Al caminar por las terracerías de esta aldea perdida de Dios siento que deambulo en un caminar delirante. Siento que las realidades posibles y necesarias han colapsado en un choque de trenes dejando nada sino un sueño.

     

    Siento que camino en el sueño de alguien más, que no es mi sueño, vamos, ni siquiera me siento personaje secundario para poder ser galardonado con la Oportunidad de gritar y así despertar al personaje que me está soñando en esta surrealidad viscosa.

     

    La gente aquí, en este sueño, deambula al parecer sin destino ni punto de origen; la gente despierta aparentemente sin memoria histórica, política o social; algunos incluso figuran sin memoria de lo propio.

     

    Creo que vivo en la Suburbia de algún sueño cabalista, en el sueño de alguien que debe estar asoleándose en el Mediterráneo o en el Caspio. De alguien que debe estar paseándose en los Balcanes o apostando en Las Vegas. Tal vez incluso sea el sueño de algún extremista musulmán que se inmolará prontamente. 

     

    En la Suburbia no hay oportunidades de gritar. Uno es simplemente un tornillo, una tuerca, una rondana o peor aun, una rebaba en la Gran Maquinaria del sueño de otro. No soy ni siquiera un engrane o un pistón. Soy solamente contingente de un sueño ajeno.

     

    Siento al caminar que muevo el éter, que tal vez sea parte de la teoría del Caos: el aleteo de una mariposa en el amazonas puede desencadenar una marejada al otro lado del Pacífico, una avalancha en Los Alpes suizos, un derrumbe bursátil en Wall Street o en la escala NIKEY, la bursátil de Tokio.

     

    No veo en mi estancia en esta parte del mundo cualidades que me indiquen una Realidad sino que soy victima de un sueño, de una broma de Cámara In fraganti, o que soy un habitante más del CUBO (excelente filme norteamericano).  Sin embargo, no hay nada que me indique que en efecto esto sea así.

     

    No, esto no es un sueño ni una realidad, no puede serlo. Es simplemente una imagen en movimiento dentro de una bola de cristal en la cual nuestro universo gira como copos de nieve artificial en uno de esos adornillos que venden en época navideña en las cajas registradoras de las tiendas departamentales.  Al menos eso tendría sentido. Entonces las cosas que veo, huelo, siento, gusto y escucho parecerían coherentes ante la incongruencia en la que vivo.

     

    No sé en qué juego de los rosacruces me encuentre. No sé qué nigromante haya decidido ponerme como un grano más de arena tendido en la Playa perpetua. No sé ni siquiera si el que sueña (si esto en efecto es un sueño) está en coma profundo, en estado vegetativo o en la antesala de la eutanasia, conectado a un respirador o alimentador electrónico como Terri Schiavo.

     

    No sé nada de esto ni de aquello. Simplemente me limito a ver, a oír, a escuchar, a sentir y a gustar. Ya caeré en la Realidad nuevamente. Todo a su debido tiempo.

     

    Veo con nostalgia los años en los que tenía control sobre mis sueños, sobre mis decisiones, sobre mi entorno. Ahí en la Realidad el personaje tiene la oportunidad de gritar y despertar. Yo me encuentro atrapado en un sueño ajeno, y aún faltan 34 meses para despertar.

     

    Intentaré no transmutar como en los sueños que vemos en las películas. Intentaré ser consistente con lo que mi personaje hace, piensa y es. Trataré de volverme un personaje importante en esta historia, en este sueño o en esta imagen en movimiento para en su momento tener el valor, la energía y la memoria colectiva, política, histórica y propia intacta para poder gritar a lo alto: despierta!!! Esto no es real.

     

    El sol ya los ha dejado y aquí amanece.  

     

    Alguien debe continuar su sueño.

     

    Hoy intentaré gritar.

     

    Hoy intentaré despertarle.

     

    Aunque no lo logre.

     

    Después de todo, tal vez éste sea tu sueño.

     

    Memo, tal vez cerca de la vigilia en Masonga, Tanzania. África del Este.